Efraín Del
Castillo, escupió furioso al sol de diciembre. Con los dedos de los pies casi
congelados, arrastró los zapatos hasta los matorrales y desapareció. El corazón
de Ángela se quebró como un leño seco a
esa misma hora. Los cuatro
lugareños que asistían al funeral, dormitaban
bajo la monótona voz del cura, y
la Biblia cayó con un golpe sordo, sobre el atril. Todas las puertas se
cerraron al final del día.
domingo, 3 de febrero de 2013
Pasadizo
La lluvia urbana, sorprende a la tarde
(sin paraguas)
Y las huellas – las de todos-
agonizan aplastadas
por pisadas extrañas.
Otra vez, la ciudad camina deprisa.
Un hombre lucha contra viejos demonios
en el fondo del bar.
Huyendo de las palabras usadas
Y las huellas – las de todos-
agonizan aplastadas
por pisadas extrañas.
Otra vez, la ciudad camina deprisa.
Un hombre lucha contra viejos demonios
en el fondo del bar.
Huyendo de las palabras usadas
Pero su corazón late
“sin volver la vista atrás”
Late intencionado en sus muñecas.
Por donde la locura encorvada
se pasea de arriba abajo
con dedos de uñas perturbadas.
Gritando a una luna sorda,
durmiendo en un lecho de ratas;
el borracho furtivo
deja de apretar el gatillo
“sin volver la vista atrás”
Late intencionado en sus muñecas.
Por donde la locura encorvada
se pasea de arriba abajo
con dedos de uñas perturbadas.
Gritando a una luna sorda,
durmiendo en un lecho de ratas;
el borracho furtivo
deja de apretar el gatillo
Mientras tanto el tiempo sin tiempo
le amonesta con un dedo.
-Ya no hay cielos nuevos-
Ya no quedan.
A la hora de siempre
parlotea con el infierno.
Cruza la calle; ajeno
a esa lluvia hembra ,
que se quita la ropa
¿Quizás se sorprenda en secreto?
le amonesta con un dedo.
-Ya no hay cielos nuevos-
Ya no quedan.
A la hora de siempre
parlotea con el infierno.
Cruza la calle; ajeno
a esa lluvia hembra ,
que se quita la ropa
¿Quizás se sorprenda en secreto?
Ella ha vuelto,
(El, pensaba que había muerto
en aquella habitación helada
con paredes color
infierno-blanco-aséptico-infierno)
Como un gusano ciego
se arrastra con ella sobre su espalda.
Suda sangre y fragmentos de cerebro.
Camina sobre pies de huesos rotos
Y en su frente, se quiebra su pelo
(El, pensaba que había muerto
en aquella habitación helada
con paredes color
infierno-blanco-aséptico-infierno)
Como un gusano ciego
se arrastra con ella sobre su espalda.
Suda sangre y fragmentos de cerebro.
Camina sobre pies de huesos rotos
Y en su frente, se quiebra su pelo
sábado, 2 de febrero de 2013
Breviario...
la noche hunde sus mejillas
en lechos blandos que
hablan con bocas
dormidas.
Una luna que no se destruye
-abierta y llena-
golpea mis manos,
y un sueño me mira
desde el aire
caliente de agosto
arraigado en
septiembre,
con pupilas que se duelen
como leones de
fuego.
‘Duermes ahora conmigo,
con tu sangre oscilando debajo de mis arterias ’
Pero en ese tiempo tan
absurdo
de relojes con
mirillas,
nacen flores, y la Tierra no parece cansada.
¿De dónde viene la lluvia, cuando no cae del cielo?
Apago el interruptor
de la realidad.
Es raro.
(No hay oscuridad).
miércoles, 30 de enero de 2013
La espera
Hank me pidió un cigarrillo, mientras esperábamos a un lado del camino. Delgados y oscuros como las sombras de los cipreses.
_¿Crees qué esta vez, será más fácil ?_ preguntó con ansiedad Hank , cuyo nombre era Juan, pero todos le llamábamos así por su devoción a Bukowski. Me encogí de hombros, mientras la gente se iba acercando.
Cuando dimos los buenos días, el único que respondió fue el difunto
miércoles, 22 de julio de 2009
Ráfagas II
Ráfagas II
Hoy no sé leer el ritmo estúpido
del tiempo.
Y París se salta algunos semáforos.
¿ Oyes el azul intenso?
(mientras un silencioso Sena, se alivia
regurgitando y resucitando viejos retos)
la ciudad se acomoda en tus pupilas.
(¿Podré vivir sin ti?)
París continúa saltándose semáforos
Fumas con lentitud, mezclando aire y humo
en un sordo murmullo.
“¡Dios fuma tras de las montañas!”
(Xavier Villaurrutia)
Bebo la sal de tus poros,
vicio tibio que unta mis entrañas.
Y mi voz abre tus párpados, a oscuras.
¡Sacio por hoy mis dudas!
Hoy no sé leer el ritmo estúpido
del tiempo.
Y París se salta algunos semáforos.
¿ Oyes el azul intenso?
(mientras un silencioso Sena, se alivia
regurgitando y resucitando viejos retos)
la ciudad se acomoda en tus pupilas.
(¿Podré vivir sin ti?)
París continúa saltándose semáforos
Fumas con lentitud, mezclando aire y humo
en un sordo murmullo.
“¡Dios fuma tras de las montañas!”
(Xavier Villaurrutia)
Bebo la sal de tus poros,
vicio tibio que unta mis entrañas.
Y mi voz abre tus párpados, a oscuras.
¡Sacio por hoy mis dudas!
Horas
Tu miedo a soñar en soledad,
te acerca a mis costillas.
Odias las horas gastadas.
Olvidas tu sombra en la terraza,
y el reloj tamborilea en mi muñeca.
No se detiene. Nunca se detiene.
Se desahucia la tarde. Huele a nicotina.
Bebemos vino.
(Momento bukowskiano. Reímos)
Cesa la noche. Ya es domingo.
¿Leerá Dios la biblia?
Me preguntas.
Sales por esa puerta.
La mañana huronea a través de una rendija.
Escribo. Leo.
¿Acaso, me reinvento?
Descubro marcas de tus dientes,
en mis pechos.
Gasto el día. Café y cigarrillos.
Ya no escribo.
Y espero.
te acerca a mis costillas.
Odias las horas gastadas.
Olvidas tu sombra en la terraza,
y el reloj tamborilea en mi muñeca.
No se detiene. Nunca se detiene.
Se desahucia la tarde. Huele a nicotina.
Bebemos vino.
(Momento bukowskiano. Reímos)
Cesa la noche. Ya es domingo.
¿Leerá Dios la biblia?
Me preguntas.
Sales por esa puerta.
La mañana huronea a través de una rendija.
Escribo. Leo.
¿Acaso, me reinvento?
Descubro marcas de tus dientes,
en mis pechos.
Gasto el día. Café y cigarrillos.
Ya no escribo.
Y espero.
viernes, 5 de junio de 2009
Ráfagas
La tarde nos arrincona
y el Metro murmura bajo nuestras suelas.
En algún Boulevard los tilos ¿ tienen memoria?
Vuelven las horas repetidas.
Distintas.
¿Qué hay detrás del horizonte?
Besos planos.
( tu ADN se ensaña vaciando mis venas)
reventando mis huesos,
y la resaca palpita y rumorea .
y el Metro murmura bajo nuestras suelas.
En algún Boulevard los tilos ¿ tienen memoria?
Vuelven las horas repetidas.
Distintas.
¿Qué hay detrás del horizonte?
Besos planos.
( tu ADN se ensaña vaciando mis venas)
reventando mis huesos,
y la resaca palpita y rumorea .
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