domingo, 3 de febrero de 2013

Pequeñas muertes

 

Efraín  Del Castillo, escupió  furioso al  sol de diciembre. Con los dedos de los pies casi congelados, arrastró los zapatos hasta los matorrales y desapareció. El corazón de Ángela se quebró como un  leño seco a esa  misma hora. Los cuatro lugareños  que asistían al funeral,  dormitaban  bajo  la monótona voz del cura, y la Biblia cayó con un golpe sordo, sobre el atril. Todas las puertas se cerraron al final del día.

Pasadizo



La lluvia urbana, sorprende a la tarde

(sin paraguas)
Y las huellas – las de todos-
agonizan aplastadas
por pisadas extrañas.
Otra vez, la ciudad camina deprisa.
Un hombre lucha contra viejos demonios
en el fondo del bar.
Huyendo de las palabras usadas


Pero su corazón late
“sin volver la vista atrás”
Late intencionado en sus muñecas.
Por donde la locura encorvada
se pasea de arriba abajo
con dedos de uñas perturbadas.
Gritando a una luna sorda,
durmiendo en un lecho de ratas;
el borracho furtivo
deja de apretar el gatillo

Mientras tanto el tiempo sin tiempo
le amonesta con un dedo.
-Ya no hay cielos nuevos-
Ya no quedan.
A la hora de siempre
parlotea con el infierno.
Cruza la calle; ajeno
a esa lluvia hembra ,
que se quita la ropa
¿Quizás se sorprenda en secreto?

Ella ha vuelto,
(El, pensaba que había muerto
en aquella habitación helada
con paredes color
infierno-blanco-aséptico-infierno)
Como un gusano ciego
se arrastra con ella sobre su espalda.
Suda sangre y fragmentos de cerebro.
Camina sobre pies de huesos rotos
Y en su frente, se quiebra su pelo

 

sábado, 2 de febrero de 2013

Breviario...



 Son las cuatro de la mañana,

la noche hunde sus mejillas

en lechos  blandos que hablan con bocas

dormidas.

Una luna que no se destruye

 -abierta y llena-

golpea mis manos,

y un sueño me mira

desde  el aire caliente  de agosto

arraigado  en septiembre,

con pupilas que se duelen

                                 como leones de fuego.

‘Duermes ahora conmigo,

con tu sangre oscilando debajo de mis arterias ’

Pero en ese tiempo tan  absurdo

                                 de relojes con  mirillas,
 

nacen flores, y la Tierra no parece cansada.

¿De dónde viene la lluvia, cuando no cae del cielo?

Apago el interruptor  de  la realidad.

Es raro.

(No hay oscuridad).

miércoles, 30 de enero de 2013

La espera




Hank me pidió un cigarrillo, mientras esperábamos a un lado del camino. Delgados y oscuros como las sombras de los cipreses.
_¿Crees qué esta vez, será más fácil ?_ preguntó con ansiedad Hank , cuyo nombre era Juan, pero todos le llamábamos así por su devoción a Bukowski. Me encogí de hombros, mientras la gente se iba acercando.

Cuando dimos los buenos días, el único que respondió fue el difunto




 
 
 

miércoles, 22 de julio de 2009

Ráfagas II

Ráfagas II

Hoy no sé leer el ritmo estúpido
del tiempo.

Y París se salta algunos semáforos.

¿ Oyes el azul intenso?
(mientras un silencioso Sena, se alivia
regurgitando y resucitando viejos retos)
la ciudad se acomoda en tus pupilas.

(¿Podré vivir sin ti?)

París continúa saltándose semáforos

Fumas con lentitud, mezclando aire y humo

en un sordo murmullo.


“¡Dios fuma tras de las montañas!”
(Xavier Villaurrutia)

Bebo la sal de tus poros,
vicio tibio que unta mis entrañas.
Y mi voz abre tus párpados, a oscuras.
¡Sacio por hoy mis dudas!

Horas

Tu miedo a soñar en soledad,
te acerca a mis costillas.
Odias las horas gastadas.
Olvidas tu sombra en la terraza,
y el reloj tamborilea en mi muñeca.
No se detiene. Nunca se detiene.
Se desahucia la tarde. Huele a nicotina.
Bebemos vino.
(Momento bukowskiano. Reímos)
Cesa la noche. Ya es domingo.
¿Leerá Dios la biblia?
Me preguntas.
Sales por esa puerta.
La mañana huronea a través de una rendija.
Escribo. Leo.
¿Acaso, me reinvento?
Descubro marcas de tus dientes,
en mis pechos.
Gasto el día. Café y cigarrillos.
Ya no escribo.
Y espero.

viernes, 5 de junio de 2009

Ráfagas

La tarde nos arrincona
y el Metro murmura bajo nuestras suelas.
En algún Boulevard los tilos ¿ tienen memoria?
Vuelven las horas repetidas.
Distintas.
¿Qué hay detrás del horizonte?
Besos planos.
( tu ADN se ensaña vaciando mis venas)
reventando mis huesos,
y la resaca palpita y rumorea .